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viernes, 15 de octubre de 2010

El Liverpool pasa a manos de New England Sports Ventures


Londres. (EFE).- La firma estadounidense New England Sports Ventures (NESV) completó hoy su acuerdo con la junta directiva del Liverpool para proceder a la compra del club por 300 millones de libras (340 millones de euros), después de una semana de trifulca con los anteriores dueños.

Según la agencia local Press Associated, está previsto que a continuación se cierre la operación de compraventa que convertirá al consorcio empresarial NESV en nuevo dueño de la entidad de Anfield, encargado ahora de saldar la deuda que ésta tiene con el Royal Bank of Scotland y cuyo plazo para devolverla concluye hoy.

Los anteriores copropietarios del Liverpool, Tom Hicks y George Gillet, retiraron esta mañana la orden de restricción que bloqueaba la venta del club y dieron por perdida su batalla por impedir esa operación, aunque aseguraron que tomarán acciones legales para reclamar los daños por valor de mil millones de libras.

El técnico del Liverpool, Roy Hodgson, dio la bienvenida a la firma estadounidense New England Sports Ventures (NESV), a punto de convertirse en próximo propietario del club, y admitió que es un alivio ver que "los malos tiempos" de la entidad podrían terminar hoy mismo.

"Es una situación muy positiva. Si todo sale, es muy buen día para el club", dijo el entrenador de los "reds" en una rueda de prensa previa al derbi del domingo contra el Everton, un duelo en el que se espera esté presente el nuevo dueño, John W. Henry, máximo representante del consorcio NESV.

"Es un alivio. Han sido muy difíciles las últimas dos semanas. Hemos tenido que pasar ese mal tiempo pero ahora por fin, si NESV asume el control, serán muy buenas noticias para nosotros teniendo en cuenta el importante partido que jugamos este fin de semana".

Se espera que en los próximos minutos, el Liverpool publique en su página web un comunicado con el que confirmará las nuevas manos en que se encuentra ese tradicional club inglés, que vive su peor temporada futbolística en la Premier League desde la de 1953-1954.
tomado de : http://www.lavanguardia.es/

miércoles, 22 de abril de 2009

Inglaterra se rinde a Arshavin


El ruso Andrey Arshavin es hoy el protagonista absoluto de los diarios británicos por su notable exhibición goleadora en el encuentro liguero que anoche disputó su club, el Arsenal, ante el Liverpool (4-4).
Este delantero, que compagina el fútbol con labores de diseño de moda, fue anoche la sensación de Anfield, donde firmó en exclusiva los cuatro tantos que dieron el empate a los "cañoneros",l o que frustró la victoria que tanto buscaban los "reds" de Rafael Benítez. Pese a la igualada en el marcador, el Liverpool ha logrado situarse temporalmente en lo más alto de la Premier por diferencia de goles con el Manchester United, al que aún le quedan dos encuentros por disputar.
Arshavin, un mediapunta con la selección de Rusia que se convirtió en una de las grandes revelaciones de la Eurocopa 2008 y encandiló al mundo del fútbol con técnica, velocidad, resistencia y entrega, no puede ayudar a la plantilla cuando juegan en la "Champions" por avatares del reglamento.
Antes de fichar por la entidad de Londres, el ruso ya había competido en la Liga de Campeones con el Zenit y ese hecho priva a su actual club de gozar de sus servicios cuando se juega los cuartos en el marco continental. Este jugador, que recaló en el Emirates durante el mercado de invierno, compensó el martes en la "Premier" las acciones del atacante español Fernando Torres, el imán goleador del once rival, y del israelí Yossi Benayoun, que firmaron dos goles cada uno.
Fue un partido apasionante que se apoyó sin duda, en las filas londinenses, en la solidez del jugador ruso. Por todo ellos, el sensacionalista británico "The Sun" recuerda hoy que "Arshavin hizo trizas el sueño de Rafa (Benítez)" con sus cuatro goles y comenta también que "cualquiera sentiría lástima por el Liverpool, que ha formado parte de dos de los mejores partidos nunca visto últimamente (uno con el Chelsea, en la Champions, también en Anfield), a menos, claro, que uno sea aficionado del Manchester United", el equipo que se beneficia de ese empate.
"Daily Mail" elogia el "toque clínico" del delantero al igual que el también tabloide "Daily Mirror", que no se desmarca de esta línea e incide en lo mismo: "el ruso destrozó los sueños de Benítez". Sobre le prodigio ruso, su técnico, el francés Arsene Wenger, subrayó su actuación "sobresaliente" pese a haberse mantenido "silencioso" durante la primera mitad del choque.
"Pero siempre que se mete en el partido es muy peligroso. Es un jugador con personalidad y un ganador", concedió el míster galo. No hay duda de que el Arsenal vuelve a atravesar un gran momento en Inglaterra. El club de Wenger ha afianzado su ubicación en el cuarto puesto de la tabla general -posición que llegó a peligrar durante un tiempo esta campaña en favor del Aston Villa- y compite en las semifinales europeas con el Manchester United.
En la "Champions", no obstante, el conjunto que capitanea el internacional español Cesc Fábregas tendrá que vérselas con el defensor de la Copa de Europa sin la efectividad del delantero ruso, elegido el pasado diciembre como el mejor deportista de la comunidad pos-soviética y los tres países bálticos.

tomado de www.as.com

miércoles, 15 de abril de 2009

Liga de Campeones| Chelsea 4 - Liverpool 4 Otra gran fiesta inglesa


Sí. Por poder, se podía. ¡Vaya si se podía! Hacía bien el Liverpool en creer en sí mismo y en el milagro. Esa será siempre su grandeza. No sólo nunca camina solo, sino que nunca se rinde. Estuvo ahí. Cerca, muy cerca de firmar una remontada histórica. De época. A un gol. Con el 0-2 en el primer tiempo y con el 3-4 en los últimos minutos, los 'Benitles' soñaron con otra noche mágica. Como aquella de la final de Estambul ante el Milán, pero el Chelsea demostró su pegada y con la involuntaria colaboración de un desafortunado del otras veces salvador Reina se metió en la eliminatoria para terminar haciendo buena su hazaña de Anfield. Poco más se puede pedir a un partido de fútbol. Tensión hasta el último segundo, cuando Essien sacó de cabeza un balón bajo el larguero, ocho goles y 32 remates a puerta, dieciséis por equipo.
Como en la ida, fue la Premier trasladada a la Champions. Otro encuentro loco, abierto, sin antifaces ni treguas. No pudo contar Benítez con Gerrard, que ni se vistió, y amoldó su once a un 4-3-3 poco habitual. Tampoco estuvo Riera en el once inicial. Apostó el técnico español por el físico. Tres medios centro. Xabi Alonso como eje central y Mascherano y Leiva como interiores, presionando muy arriba. Se vio sorprendido el Chelsea con ese planteamiento y cuando Fabio Aurelio engañó a Cech con su lanzamiento lejano de falta, perdió los papeles. Tanto como para que Ivanovic cometiera un claro penalti sobre Xabi Alonso que el de Tolosa transformó en el segundo tanto. No se había consumido la media hora y el Liverpool estaba a un tanto de las semifinales. Hiddink movió pieza. Anelka por Kalou.
Dos errores. Con lo que no podía contar el Liverpool es que una vez en esa situación le fuera a fallar una de sus garantías. En seis minutos el Chelsea empató. Pudo hacer mucho más Reina en las dos acciones, sobre todo en la primera, donde se metió el balón tocadito por Drogba. En el segundo, la barrera estaba mal colocada. Ni así bajó los brazos el Liverpool. Benítez tardó en mover el banquillo pero puso a Leiva como media punta, por detrás de un Torres que estaba desconectado del resto del equipo. El tercer tanto de Lampard debía haber sentenciado la eliminatoria, pero tampoco. Otra vez se levantaron los indomables reds. Leiva empató, Kuyt marcó el cuarto y con nueve minutos por delante se colocó a un gol de ser el rival del Barça en las semifinales. Fueron apasionantes esos últimos lances... Balón de área a área y de nuevo que aparece Lampard para, ahora sí, zanjar la contienda y una eliminatoria que será recordada por los vencedores, pero también por los perdedores y sobre todo por todos los que la presenciamos en su máxima intensidad.

tomado de www.as.com

martes, 14 de abril de 2009

Liga de Campeones | Chelsea - Liverpool El Liverpool quiere creer y sueña con otro Estambul


En situaciones límites, soluciones extremas. Cuando un equipo, como el Liverpool, llega a la vuelta de la Champions después de haber perdido en casa (1-3) cualquier signo milagroso es bien recibido. Y en la historia reciente de los de Anfield existe uno: Estambul. 25-5-2005. Final de la Champions. Ataturk Olimpiyat Stadium. El Milán gana (3-0) al descanso. Mucho se ha escrito de lo que pasó en el vestuario red en el descanso. "Salir y jugar por los 40.000 que nos han acompañado", dicen que sentenció Benítez mientras colocaba a Gerrard de lateral derecho y Hamann entraba por Finnan en busca del ataque total. En seis minutos, tres goles. Empate. Prórroga y penaltis. El Liverpool, campeón. Uno de los protagonistas está convencido de que pasó más en el campo que en el vestuario.
Un resultado parecido necesita hoy. Tiene 90 en lugar de 45 minutos, pero en el fútbol los milagros no se prodigan. El Chelsea es mucho Chelsea. Lo demostró en Anfield. Tiene mucha pegada y juego interior o exterior como para manejar una situación tan favorable como ésta. El LIverpool se agarra al tándem Gerrard-Torres y marcar un gol pronto. Tiene en su cabeza que hace menos de un mes goleó al Manchester United en Old Trafford (1-4). Contempla que ha ganado cuatro veces en Stamford Bridge por un resultado que hoy le bastaría. Bucea en las competiciones europeas para encontrar otros cuatro equipos que perdieron en casa 1-3 y remontaron. El último, el Stuttgart contra el Feyenoord en la UEFA 98-99... y recuerdan que en la Premier ganó (0-1) y rompió la racha del Chelsea de 86 partidos sin perder en casa.
Benítez
"Si marcamos al principio jugaremos con más confianza. Sería importante tener a Gerrard, con él siempre se nota la diferencia, todo puede cambiar si juega bien. También la presencia de nuestros aficionados es una inspiración".

miércoles, 8 de abril de 2009

Champions league | Liverpool - Chelsea Hiddink, último invitado al nuevo clásico europeo

Veintidós veces se han enfrentado en los cinco últimos años -desde que Rafa Benítez llegó a Anfield- el Liverpool y el Chelsea. Y se ha podido llegar a esta sorprendente cifra porque se han visto las caras en las cuatro últimas ediciones de la Champions. Increíble pero cierto: tres semifinales, dos a favor de los de Anfield (2005 y 2007), una para los de Stamford Bridge (2008) y dos partidos de liguilla (2006) con sendos empates sin goles. La pura estadística en bruto favorece al Liverpool, que ha ganado nueve, empatado seis y perdido siete, pero los triunfos no tienen el mismo valor, pues dependen de las competiciones. Sólo Benítez soporta el pulso. En el Chelsea, Mourinho fue despedido sin ganar ninguna de las semifinales de Champions y tuvo que llegar el israelí Grant, la campaña pasada, para tomarse la revancha.
Aparece ahora en escena un tercer técnico, Guus Hiddink, todo un experto que en dos meses escasos ha sabido recuperar el pulso del equipo con la cualidad que siempre le ha caracterizado: el sentido común. Si, como parece, Drogba puede jugar, se mantendrá firme en ese 4-4-2, que tanto ha ganado desde la vuelta de Essien y en el que caben Ballack y Lampard en el medio y Anelka y Drogba en la delantera.
El gran sacrificado del Chelsea es el ex azulgrana Deco, que sale de una lesión. Y Rafa Benítez tiene esta noche una baja importante, Mascherano, que se encuentra sancionado. Lo normal es que sea Leiva su relevo para no tocar un equipo que está funcionando como una máquina en el último mes tanto en la Premier como en la Champions.
Rafael Benítez: "Alex Ferguson nos tiene miedo"
"No tengo nada contra el United, pero quizá Ferguson nos tiene algo de miedo y no son juegos psicológicos. Claramente, uno de los dos, o el Chelsea o nosotros, terminará centrándose solamente en la Premier después de estos cuartos, y creo que sir Alex apoyará al Liverpool porque sabe que ahora somos la amenaza mayor".
Guus Hiddink: "Esto se decidirá en los detalles"
"Se trata de una eliminatoria igualadísima, porque los entrenadores conocemos a los jugadores, nos conocemos el uno al otro y los jugadores se conocen bastante bien entre sí. Por eso, por mucho que planeemos esta batalla, se va a decidir en los pequeños detalles. El Liverpool es un gran equipo".
Gerrard, eterno protagonista
El capitán del Liverpool no deja de ser el gran protagonista. Máximo goleador de la competición hasta el momento con siete tantos, esta noche disputará su partido número 100 en competiciones europeas. La semana pasada fue elegido por quinta vez en su historia mejor jugador del mes en la Premier y renovó su contrato con el Liverpool hasta el 2013. Reno
El detalle: gol fantasma de Luis García
El Liverpool se metió en la final de la Champions 2004-05 con un polémico gol de Luis García. A los cuatro minutos del partido de vuelta, el ahora rojiblanco marcó, pero ninguna imagen demostró que el balón entraba del todo. Mourinho habló de robo.

Claves del partido
Duelo táctico
Si Benítez es todo un experto en estas eliminatorias, no hay que olvidar que Hiddink obtuvo una Champions en 1988 con el PSV, y lo hizo sin ganar los cinco últimos partidos.
Dos victorias
Esta temporada, el Liverpool ha ganado los dos partidos de la Premier al Chelsea: 0-1 en Londres y 2-0 en Anfield.
Reina
El portero español disputará esta noche su partido numero cincuenta con el Liverpool en la Champions.

Ases a seguir
Torres
De su olfato goleador depende en gran parte la efectividad de los reds. En la Champions, Fernando sólo ha marcado un gol.
Drogba
Se lesionó el sábado pero ayer completó el entrenamiento. Su velocidad y potencia es vital en la delantera del Chelsea.

Altas y bajas
Yossi Benayoun y Sami Hyppia, recuperados de sus lesiones, estarán en el banquillo. Mascherano es baja por sanción en el Liverpool.
Joe Cole, Ferreira y Bosingwa están lesionados. Quaresma no está inscrito.
tomado de www.as.com

martes, 10 de marzo de 2009

LIGA DE CAMPEONES | Liverpool 4 - R. Madrid 0 El Liverpool humilla al Real Madrid



El pasillo que conduce de los vestuarios al césped del viejo y mítico Anfield exige una parada bajo el cartel que nos sitúa en el escenario y nos avisa del peligro. This is Anfield. Un templo del fútbol mundial. La tradición pide tocar el letrero al pasar bajo él, pero la tradición no obliga a rendirse ni a salir con miedo. El Real Madrid no se rindió, porque no se lo permiten ni su orgullo ni su historia, pero sí salió asustado. Quizá porque se sentía inferior o, simplemente, porque no hay más que lo que se vio en Anfield. El Liverpool, con la ayuda del árbitro belga De Bleeckere, apabulló al Madrid en la primera media hora y dejó sentenciado el partido y la eliminatoria. Completó el trabajo en el inicio del segundo tiempo. El Madrid visitó Anfield por primera vez en su historia y salió de él humillado.
Por quinta temporada consecutiva el Madrid es eliminado en octavos de final de la Liga de Campeones. Pero con ser grave y preocupante, lo peor no es esto, sino la pobre imagen que va dejando por Europa estos años. Es un equipo capacitado para luchar por la Liga, pero muy lejos del nivel de los que aspiran de verdad a ganar la Champions. Un conjunto para andar por casa, con poco vuelo en las grandes citas continentales.
Podrá argumentar el Madrid, con razón, que se vio seriamente perjudicado por el árbitro, que no pitó una falta de Torres a Pepe en el primer gol del Liverpool y se inventó el penalti que provocó el segundo. Sin embargo, el análisis de esta eliminación no debe frenarse en estos gravísimos errores arbitrales, que tanto condicionaron el choque, y el bisturí debe operar directamente sobre el equipo y el club. La distancia que separa al Liverpool del Real Madrid es enorme y no porque la plantilla de los ingleses sea mucho mejor, sino por la fiabilidad del conjunto en estos compromisos, por la solvencia con la que se maneja en estas situaciones, porque sabe a lo que juega y porque desde hace años se nota la mano de un entrenador. Podrá gustar o no la filosofía de Rafa Benítez, pero este Liverpool trabaja desde hace años en la misma dirección. Sabe hacia dónde va y cómo quiere llegar a su destino. El Madrid deambula desde hace ya demasiados años sin rumbo fijo. A cada revés pega un bandazo y cambia de dirección.
El Liverpool impuso un ritmo altísimo de juego y ejecutó de forma perfecta una presión que ahogó al Madrid, que sin aire y sin ideas fue triturado por la máquina roja. Se refugió en las manos salvadoras de Casillas, que evitó al menos cuatro goles en el primer tiempo con intervenciones permitidas sólo a los más grandes. Y Casillas es el más grande ahora. A los tres minutos evitó con el pie el gol de Torres y en el saque de esquina posterior voló para desviar un tiro de Mascherano, que terminó con el balón besando el larguero después de rozarlo Casillas. Volvió a lucirse a los 22 minutos en una falta e instantes después salvó un disparo de Gerrard.
Pero Iker no puede ocultar todas las deficiencias del equipo y menos aún cuando las decisiones del árbitro soplan en contra. Al cuarto de hora Cannavaro falló en el despeje, al intentar alejar la pelota con una especia de chilena, Torres derribó con la mano a Pepe y aprovechó el envío posterior de Kuyt para batir a Casillas.
No pitó la falta el árbitro, que se volvió a equivocar cerca de la media hora cuando, a instancias de su asistente, interpretó como penalti un despeje de Heinze con el hombro. El argentino no tocó el balón con la mano, pero extendió el brazo y provocó con esa acción la equivocación del árbitro. Buena culpa de lo que le pasa la tiene el propio Heinze y su manía de sacar los brazos a pasear cuando está cerca de un rival u del balón. Gerrard, que completó una primera parte extraordinaria, transformó el lanzamiento.
Hubo que esperar casi media hora para ver al Madrid acercarse hasta Reina, aunque fue más por el cambio de táctica del Liverpool, que se replegó e invitó al Madrid a atacar para buscar la contra. Aunque por momentos, breves, el balón fuera de los blancos, el dueño del choque siempre fue el Liverpool.
Mascherano y un espectacular Xabi Alonso volvieron a desnudar a Lass y Gago, incapaces de sostener al equipo por el centro. Robben estuvo en el campo, pero no aportó nada y fue sustituido en el descanso por Marcelo. Esta vez no se puede hablar del egoísmo del holandés, porque apenas tocó la pelota.
El Liverpool acabó nada más salir de los vestuarios el trabajo que había iniciado en el primer tiempo. Babel centró desde la izquierda y Gerrard marcó al primer toque. Una buena acción de ataque que volvió a dejar en evidencia a la defensa madridista. Sergio Ramos pretendía jugar en Anfield el partido de su vida, pero disputó uno de los más discretos; Cannavaro nunca se enteró de por dónde le atacaban y Heinze estuvo mal. Sólo Pepe mantuvo el nivel que exige la camiseta blanca. En ataque el panorama no fue mucho mejor y Sneijder, Higuaín y Raúl no aportaron mucho más que el desaparecido Robben.
De ahí al final sólo hubo un intento del Madrid por mantener la dignidad, limitar los daños e intentar disimular la humillación. En eso se empleó más que nadie Casillas, que volvió a evitar otro gol de Torres con una magnífica intervención, pero que nada pudo hacer por impedir que el lateral izquierdo Dossena lograra el cuarto gol del Liverpool.
Lo demás que sucedió se queda en anécdota, como el cambio de Van der Vaart por Cannavaro o el de Guti por Gago. O ese gol anulado a Higuaín por fuera de juego. Asuntos menores ante la lección recibida por el Liverpool y Anfield. Es tiempo de reflexión.

miércoles, 25 de febrero de 2009

LIGA DE CAMPEONES | Real Madrid 0 - Liverpool 1 El Liverpool desespera al Madrid


Hay entrenadores que sostienen que el partido perfecto es el que termina 0-0. Son técnicos nacidos habitualmente en Italia, donde se ensalza la táctica y se demoniza la fantasía. Pero esta escuela tiene aventajados seguidores lejos de esas fronteras. Uno de los más destacados es Rafa Benítez, un estudioso del fútbol, especialista en aumentar las virtudes de su equipo y en exagerar las debilidades del rival. En el Santiago Bernabéu volvió a dar una lección táctica, y ya son muchas, hasta reducir al Real Madrid a la mínima expresión. Le llegó la hora a Juande Ramos y a su equipo de medir su fiabilidad en Europa y las sensaciones fueron, cuanto menos, inquietantes. El Liverpool controló la situación, el Madrid nunca estuvo cómodo, fue demasiado previsible y un gol Benayoun sitúa a los ingleses a un paso de los cuartos de final. No terminó 0-0 el choque, pero tácticamente, su equipo fue perfecto. Aburridamente perfecto. El Madrid se pasó 90 minutos estrellándose contra un muro.
La Liga de Campeones, una competición que no admite errores, separa a los buenos de los débiles sin ninguna piedad. Y en este juego pocos conjuntos se manejan con la soltura de este Liverpool construido por Benítez. Se vivió un encuentro muy trabado, demasiado táctico, muy áspero y difícil de digerir para los espectadores. La táctica ahogó al fútbol y el Liverpool terminó aburriendo con su planteamiento al Madrid.
Se presumía que la eliminatoria se decidiría por pequeños detalles y este encuentro sólo sirvió para ratificar lo que ya se sabía. Nadie mandó con autoridad, pero el ritmo lo controló más el Liverpool, que llevó al Madrid a su terreno. Al Madrid le faltó la fluidez y la velocidad de los dos últimos partidos y vivió asfixiado por la presión que planteó el Liverpool. Una presión ejecutada a la perfección, con una maestría que refleja muchas horas de trabajo detrás. Al Liverpool no le importa no jugar si con ello consigue que el rival tampoco lo haga. Y en el Bernabéu hizo su trabajo a la perfección. Hace de la paciencia y del esfuerzo dos de sus principales virtudes y es capaz de vivir 90 minutos, o 180 si es necesario, esperando sólo un error del rival. No es extraño ver a los once futbolistas vestidos de rojo por detrás del balón. En una eliminatoria es más fácil que se descomponga el rival a que lo haga el Liverpool, sostenido en el centro por Xabi Alonso, el verdadero eje sobre el que se mueve todo el equipo, y Mascherano, un entrenador que se disfraza de centrocampista. Tácticamente es perfecto.
Se podría quejar el Madrid de un gol anulado a Higuaín en la primera parte, por un fuera de juego que pareció más presunto que real. Pero lo cierto es que nunca se sintió cómodo el equipo. El Liverpool se plantó de inicio con un 4-4-2 y las líneas muy juntas y cerca de Reina, que pasó una noche con pocos sobresaltos. Lass no tuvo el desparpajo y la presencia que había mostrado en la Liga; Gago no consiguió ser el dueño del balón; Marcelo no fue ese extremo eléctrico que se había inventado Juande y Raúl e Higuaín no asustaron, porque recibieron pocos balones y los que les llegaron no lo hacían en buenas condiciones. Mérito del Liverpool, que tapó todos los espacios y al que no se le apreció ni una grieta en su sistema defensivo. Tampoco fue una solución la entrada de Guti, que repareció tras el descanso después de varios meses lesionado y terminó engullido por la voracidad defensiva del Liverpool.
La única alternativa fiable parecía Robben, que pasó de la derecha a la izquierda y volvió a la derecha buscando esos espacios que nunca aparecieron. Es en estos partidos espesos cuando más necesarios son jugadores como Robben. Su verticalidad, rapidez y hasta su egoísmo con el balón se convierten en la única posibilidad para romper un sistema defensivo tan perfecto. Si no se tienen futbolistas con esas cualidades, y el Madrid sólo tiene a Robben, las posibilidades de éxito se reducen de forma considerable. Lo intentó el holandés, que buscó con desesperación las diagonales que con tanta facilidad encuentra en la Liga y que esta vez apenas aparecieron. Probó suerte un par de veces desde fuera del área, en lo que fueron las oportunidades de gol más claras del Madrid.
Probó suerte también Marcelo desde fuera del área, pero nada fue suficiente para asustar al Liverpool ni para despertar al Bernabéu, que vivió el partido con inquietud, nervioso, temeroso de lo que sucedió casi al final, a falta de ocho minutos para el cierre. Heinze cometió falta sobre Kuyt, Fabio Aurelio ejecutó el lanzamiento desde la derecha y Benayoun aprovechó un despiste defensivo para batir a Casillas de cabeza y acercar a su equipo a cuartos.
Ya había avisado con peligro el Liverpool, sobre todo en el primer tiempo. Entonces, Casillas cerró el camino hacia el gol a Fernando Torres, Benayoun y Xabi Alonso, que intentó sorprender a Iker desde el centro del campo cerca del descanso.
Dedicado a la defensa, el Liverpool no necesitó del mejor Fernando Torres, que se retiró lesionado y estuvo muy discreto, ni del concurso de su capitán, Gerrard, que tuvo una contribución testimonial al final del choque.

tomado de ww.as.com

martes, 9 de diciembre de 2008

PSV 1 - LIVERPOOL 3 El Liverpool remonta, pasa primero y elimina al PSV


El Atlético de Madrid, que empató a cero en su visita a Marsella, es el otro conjunto del grupo D que se clasifica para octavos de final, mientras que los franceses se incorporan a la copa de la UEFA.
El conjunto que dirige Rafael Benítez, que reservó a muchos de sus titulares habituales, fue superior a la escuadra holandesa, a la que los ingleses dieron la puntilla en la segunda mitad al contragolpe.
El PSV se adelantó en el marcador con un tanto del serbio Danko Lazovic, que aprovechó un balón que le llegó de un rechace y, dentro del área pequeña, batió al brasileño Diego Cavalieri, que fue titular en detrimento de Pepe Reina, al que Benítez dio descanso.
En el último suspiro de la primera mitad, Ryan Babel, de cabeza, logró el tanto del empate del Liverpool, que se marchó a los vestuarios con los ánimos renovados.
Fue en el segundo acto cuando los ingleses cerraron el encuentro, merced a su velocidad en el contragolpe y a un golazo anotado por Albert Riera, quien, en el minuto 68, enganchó un zurdazo desde unos 25 metros de distancia que se coló como una exhalación en la portería del sueco Andreas Isaksson.
El tanto hundió a los holandeses, que todavía recibieron un golpe más cuando David N''Gog aprovechó un bonito contragolpe de su equipo para encarar a Isaksson en el minuto 77 y sentenciar el partido.

jueves, 27 de noviembre de 2008

Torres estará de baja tres semanas por una nueva lesión muscular


El delantero del Liverpool Fernando Torres se perderá las tres próximas semanas de competición por culpa de una nueva lesión muscular, según informó el club inglés, que se queda sin uno de sus jugadores referencia.
El internacional español, que ya estuvo fuera de los terrenos de juego durante tres semanas en el pasado mes de octubre por un problema similar, se lesionó ayer durante la victoria de los ''reds'' sobre el Olympique de Marsella en el estadio de Anfield.
"Torres tiene un problema muscular en su muslo derecho y estará fuera entre dos y tres semanas", confirmó un portavoz del club inglés después de que el médico se sometiera a las pertinentes pruebas médicas.

martes, 4 de noviembre de 2008

Champions | Liverpool 1 - Atlético 1


Desde el día del sorteo de grupos de esta Champions, la afición atlética tenía un sueño. Desde que se supo que el Atlético tendría que visitar el mítico estadio de Anfield, escenario onírico empapado de mística, la parroquia colchonera soñaba con una victoria de su Atléti en ocasión tan memorable. Soñaba con un triunfo épico, marca de la casa, con el reecuentro con Torres, y el brillo del 'Kun'. Según se iba acercando el partido el sueño se iba difuminando. Torres no estaría, Aguirre tampoco, y por último el Agüero se quedaba fuera. Finalmente, y fiel al sino de este equipo, el sueño se convirtió en pesadilla en el último momento, cuando más duele. El Atlético aguantó lo indecible durante 93 minutos, hasta que la desgracia llegó en forma de linier. El sueño tendrá que esperar, pero el Atlético ha salido de Anfield con media clasificación en el bolsillo. Hay que ver el lado bueno.
En el primer minuto el Liverpool ya había dado la primera muestra de hostilidad. 'This is Anfield', y aquí se viene a sufrir. El centro del campo dispuesto por Aguirre estaba diseñado para evitar morir ahogados ante el empuje inglés, espada de Damocles que en este estadio se clava constantemente en el rival durante los noventa minutos. Fibra no exenta de toque. El mejicano tenía en mente un único plan, ganar al Liverpool con su propia pistola, con el arma que mejor conoce, el contrataque. Con el buen momento de Simao como principal baza y la pólvora de Forlán como único referente en punta.
Tras el susto inicial, los cinco de en medio no tardaron en despertar. Assunçao, Maniche y Raúl García tenían que coger el timón para salvar el primer cuarto de hora sin pasar apuros excesivos. No se consiguió del todo, calmar los ánimos del Liverpool en su casa es empresa demasiado complicada, pero al menos la posesión se equilibró, el acoso constante no se produjo y de paso se dio algún que otro susto a Reina. El encuentro se volvió frenético, con un balón que rodaba rápido, ágil, de un campo a otro sin parar. El Liverpool tuvo también sus oportunidades, aunque más por despistes en la zaga local, más en concreto de Heitinga. La grada llegó incluso a cantar el primero de los de Merseyside en un tiro de Keane que se marchó desviado por poco y el efecto óptico llevó al equívoco, todo esto ante la atenta mirada e inoperancia del holandés.
La zaga no había cometido hasta entonces grandes fallos, pero la inseguridad defensiva que se intuía en cada aproximación británica fue amedrentando las ansias rojiblancas, y el equipo se fue metiendo atrás con el paso de los minutos. Gerrard rozó el tanto, pero Perea llegó al rescate cuando el gran capitán iba a conectar el remate. El colombiano sí estaba en la noche de hoy. La noche se iba torciendo de forma casi inapreciable. Acto seguido, Keane se marcha sólo hacia Leo Franco. De nuevo el corazón en un puño, cuando el argentino rebaña el balón al irlandés impecablemente. El argentino también estaba, menos mal.
Comenzaba a sufrir el Atlético cuando llegó su momento. Minuto 36. Antonio López, totalmente centrado en labores defensivas hasta el momento, se escapa por la derecha, controla magistralmente con la diestra un pase de Maniche, asiste a Maxi, que evita al defensa con un primer toque de clase y fusila a Reina con el segundo. Golazo. Los más de 2.500 seguidores atléticos estallaban de júbilo, la hermanada afición inglesa se sumía en la penumbra, y Torres se mordía el labio, tal vez para evitar celebrarlo.
Maldito minuto 93
Tras el descanso, el Liverpool salió enrabietado, dispuesto a subsanar la afrenta que se estaba produciendo en su santuario. Fútbol inglés en estado puro. Vertical, rápido, incisivo, sin precauciones y especialmente peligroso a balón parado. El Atlético, que salía prevenido, quería controlar el choque, volver al plan 'relax', anestesiar al rival a través del toque y desgastarles haciéndoles correr tras el balón. En la teoría difícil, en la práctica imposible. El conjunto español sólo podía limitarse a realizar una resistencia numantina. La duda, si podría aguantar tanto tiempo un acoso tan brutal.
El primer aviso inglés dejó sin aliento a más de uno. Agger remata de cabeza una falta ante la mala salida de Leo Franco, y el balón se marcha por milímetros sobre el travesaño. Por si la emoción era poca, la polémica hizo acto de presencia en ambas áreas. Primero por una mano de Perea, y luego por otra de Carragher. Ninguna debía ser castigada y ninguna lo fue. El Liverpool seguía a lo suyo. Gerrard estuvo a punto de conseguir el empate tras una jugadón con Keane. El balón se marcha alto por poco, y Gerrard no perdona dos veces, mejor no darle la oportunidad. Poco antes, de nuevo Agger se encontró dentro del área un pésimo despeje de Antonio López que afortunadamente se encontraron las manos de Leo Franco.
No sabemos si Aguirre o Ignacio Ambriz, lo cierto es que el banquillo rojiblanco reaccionó y por fin entró en acción Agüero, que sustituyó a Forlán. El argentino apenas pudo aportar gran cosa. Demasiado sólo arriba y sin nadie que le suministrara balones en el camino. El partido se jugaba en otra zona. El balón le duraba al Atlético lo que un cubito tarda en derretirse en medio del desierto. Hubo que olvidarse ya de posibles contras y centrar todas las fuerzas en mantener el resultado. El conjunto local lo intentó desesperadamente hasta el final, pero como casi siempre que se ataca con tantas prisas, el único peligro llegaba a balón parado.
Cuando el cuarto árbitro levantó el cartelón del descuento indicando cuatro minutos de añadido, alguno debió pensar que no aguantaba más tanto sufrimiento. Pero el final se acercaba, lenta y dulcemente. El día soñado estaba resultando a la perfección a falta de un minuto, justo cuando el asistente de Martin Hansson, decidió que quería cobrar protagonismo y ser recordado para siempre en la orilla del Manzanares, y ante el asombro de todos señala como penalti un choque de Pernía con Gerrard en el que no hay absolutamente nada punible. Escandaloso. El propio Gerrard se encarga de subir el empate al marcador. No hay tiempo para más. El Atlético, que sigue teniendo la clasificación casi en la mano, se marcha de Anfield con el sabor amargo de quien ha podido firmar una noche mágica pero no lo ha hecho por que no le han dejado.

miércoles, 22 de octubre de 2008

Champions | Atlético 1 - Liverpool 1 Con el Kun llegó la alegría


Pasó el partido más esperado, el que esperaba el Calderón antes incluso de que se celebrara el sorteo de grupos, el que todos querían cuando se confirmó el pase en la previa. Y no fue el partido perfecto, no estuvo el Niño, no se dio la imagen de las dos jornadas anteriores, pero el Atlético mereció más. Aúnque sólo fuera por su segunda parte, aunque sólo fuera por los errores arbitrales. (Santa) Claus, debió ir vestido de rojo. Aún así nadie se fue disgustado del Calderón. El regreso de un grande de Europa al estadio del Manzanares no fue perfecto, no, pero se acercó bastante.
Aguirre apenas dio sorpresa alguna en su once. Después de una semana entera dejando las cartas boca arriba, el mejicano cumplió con su palabra y descansó el Kun, al que exprimió hasta que ya no pudo más (con la ayuda de Basile). Alguien tendría que decirle al técnico colchonero que en vísperas de un encuentro como este hay que guardarse algo para uno mismo. En fin, como se suele decir, de bueno es... ingenuo. Benítez, al que no escuché decir quien iba a jugar o no en toda la semana, plantó un conjunto equilibrado, fiel a su estilo, con el físico de Mascherano junto a la creatividad de Xabi en el centro, el versátil Benayoun en la derecha, Riera en la izquierda y Robbie Keane como único punta. Y por supuesto Gerrard, el gran Gerrard. Su sóla presencia era consuelo suficiente para la afición del Atlético tras la baja de Torres.
Además de por las bajas, el Atlético llegaba en un momento complicado por cuestiones que todos sabemos, y quien más quien menos se temía que esta noche no fuera como las del PSV o el Marsella. Pronto los acontecimientos se encargaron de dar la razón a los malos augurios. Los locales estuvieron toda la primera mitad a merced de los ingleses, que sin ser claramente superiores no encontraron grandes trabas para irse con ventaja al descanso.
Al cuarto de hora, con la misma pegada que le hizo campeón hace tres años, los 'reds' se adelantaron en el marcador tras una genialidad de Steve Gerrard. El '8' encontró a un Keane que parecía invisible a los ojos de todos, la zaga atlético y el colegiado Claus Larsen, que pasó por alto su posición de fuera de juego. Robbie encaró a Leo Franco y definió con toda la calidad que atesora. Corría el minuto 13. La cosa pudo ser peor. Poco después de su tanto, Keane buscó el no va más y trató de rematar de espuela un centro desde la derecha de Benayoun. El delantero irlandés, por fin rinde en un club que está a su altura tras su fracaso en el Inter, aunque ahí perdonó el segundo. Los primeros silbidos se escuchaban desde la grada.
El Atlético casi no había entrado en juego, y los cambios introducidos por Aguirre apenas ofrecieron un rendimiento superior. El único hombre que daba la sensación de poder hacer algo diferente, de romper la sobria defensa británica, era Simao. El portugués, en un gran momento de forma lo intentaba una y otra vez por la izquierda, donde tuvo un bonito duelo con Arbeloa, y casi todo el peligro llegaba en las jugadas a balón parado que botaba el luso. En un par de estas, Diego Camacho volvió a dar muestras de su capacidad en esas jugadas, pero sólo fueron tímidos avisos. Forlán, que sólo nos dejó un lanzamiento lejano con la zurda que se marchó rozando el poste, sigue muy lejos de su mejor forma, y el Atlético lo nota en demasía. Aquel delantero letal, que hacía un gol de lo imposible, sería suficiente para que este equipo no echara tanto de menos al 'Kun'.
Entra el 'Kun', es otro Atleti
El pitido del colegiado enviando a los protagonistas a vestuarios era lo mejor que podía ocurrirle al Atlético. Sobre todo porque en el regreso entre los jugadores del rojiblancos estaba el 'Kun'. El Calderón veía ya con otros ojos el futuro más inmediato de su equipo. Y con razón. Fue entrar el argentino y el Atlético fue otro, como si una parte de su talento y su ambición se contagiaran al resto del equipo.
El balón perteneció ya a los de Aguirre, claro que esto era de esperar conociendo los gustos de Benítez de proteger los resultados a favor. La posesión era ágil, valiente y veloz. Y no es que siempre la tocara Agüero, sus compañeros también jugaban, sí, pero es que eran otros. Un caso digno de estudio. Las oportunidades no tardaron en llegar y tampoco los goles, aunque en este caso no subieron al marcador. O mejor dicho no subió, ya que una vez más, el colegiado se cruzaba en el camino atlético anulando incomprensiblemente un gol legal de Maniche. El portugués había recibido el balón de Forlán un metro más retrasado que el último defensa (Carragher). Según el línea, fuera de juego. Poco después, Simao recibía de Maniche, que en la primera parte estuvo desaparecido, y estrella el balón contra el poste.
En apenas diez minutos los españoles habían estado a punto de poner las tablas en el marcador, y sólo la miopía de un torpe danés y el infortunio lo impidieron, y lo peor de todo es que este era uno de esos partidos que se deciden por pocos goles, en que si perdonas estas perdido. Más aún si te obligan a perdonar.
El Liverpool para ese momento también era otro completamente diferente al de la primera mitad, pero esto no era un problema para Benítez. Todo formaba parte del plan. Marcar y ceder la iniciativa. El técnico español, pensando en el importantísimo encuentro del domingo ante el Chelsea, dio descanso a Gerrard. En su lugar colocó a Babel, menos cerebro pero más velocidad para las contras. Más tarde salió a relucir todo su espíritu 'amarrategui' cambiando a Xabi Alonso por Lucas Leiva. La pareja de presas en el centro tenía que llevar al Liverpool hacia un final de partido más o menos tranquilo.
El plan parecía salirle bien al conjunto inglés. Pasaban los minutos y no llegaban las ocasiones para el Atlético. El Calderón ya no tenía grandes esperanzas, el ambiente nada tenía que ver con el del Marsella o el Schalke. El Liverpool apenas había dado facilidades atrás, y no era previsible que esto ocurriera. Hasta que sucedió el milagro. Carragher, el hombre que personifica la mayor virtud de este Liverpool, su fortaleza defensiva, tuvo un error garrafal al medir mal un pelotazo de Pablo, Forlán aprovecha para hacerse con el balón y ceder a Simao, ante una defensa totalmente desprevenida. El portugués esta vez no falla y el Calderón volvió a ser una fiesta.
Quedaban diez minutos para tratar de conseguir el triunfo a base de épica, la especialidad de la casa. El gol fue como una inyección de adrenalina para el Atlético, la presión se convirtió en frenética, el gol, lo único que rondaba la mente de sus jugadores. A punto estuvo Miguel de desatar la locura en el 85, pero Reina envió a córner su disparo de volea. El encuentro estaba roto, precioso. Ambos equipos convertían cada jugada en una llegada. Acto seguido Babel acaricia el tanto al rematar de cabeza un gran centro de Kuyt desde la derecha. Incomprensiblemente el holandés no encuentra portería. Vaya susto.
Finalmente el marcador no se movió. El empuje local continuó hasta el último segundo. Era el partido más esperado y querían brindar la victoria a una sufrida afición, pero no pudo ser. El Atleti, mereció ganar, de no ser por el colegiado lo hubiera hecho, pero hay que ver el lado bueno. El Atleti sigue colíder con el PSV a cuatro puntos. Un tropiezo en Anfield, con el Niño esperemos, no sería ningún desastre. La misión está de sobras cumplida. Aguirre gana crédito y el Atlético recuperará al menos durante unos días una relativa calma que tanta falta le hace.

martes, 16 de septiembre de 2008

Liga de campeones | Olympique de Marsella 1 - Liverpool 2


Dos goles de Steven Gerrard en los primeros treinta minutos de partido le bastaron al Liverpool para sumar tres puntos en casa del Marsella, que había sorprendido a los ingleses adelantándose en el marcador por medio del albanés Lorik Cana.
Un Liverpool muy ordenado y físico se impuso a un ilusionado Marsella que se estrenó con derrota en casa en la Liga de Campeones, pero que cuajó un partido con la suficiente ambición como para imprimir miedo a sus dos otros rivales del grupo D, el PSV Eindhoven y el Atlético de Madrid.
Con apenas veinte minutos cumplidos, cuando ambos equipos estaban aún tomándose el pulso y habituándose de nuevo a las noches de Champions, un excepcional centro de Bruno Cheyrou conectó con la escapada que había iniciado Cana por el centro de la defensa sin rebasar la línea de fuera de juego para batir a Reina a placer.
Mientras los hinchas franceses celebraban aún el gol que aventajaba a su equipo, una imperdonable pérdida de balón de M''Bami en el centro del campo propició una jugada del Liverpool que terminó con un impecable disparo del inglés Gerrard, que colocó el balón a la derecha de un impotente Mandanda.
Seis minutos después, una internada de Ryan Babel por la izquierda del área francesa terminó en un penalti de Ronald Zubar sobre el holandés del Liverpool que, de nuevo su capitán subió al marcador. El final de la primera mitad se desarrolló sin demasiados sobresaltos, con un Liverpool muy seguro sobre el dibujo del 4-3-3 y un Marsella que, con el mismo planteamiento táctico, parecía estar esperando a que su suerte cambiara en los segundos 45 minutos.
El técnico del Marsella, el belga Eric Gerets, supo motivar a los suyos en el vestuario para que salieran a por el partido en la segunda mitad. Sin embargo éstos, aunque lo intentaron con ahínco hasta incluso merecer el empate, evidenciaron que están un escalón por debajo de los grandes equipos europeos o, al menos, que no tienen la pegada de los equipos que levantan trofeos internacionales.
Tras media hora de quiero y no puedo Marsellés, a los franceses empezaron a fallarles las fuerzas progresivamente, con la misma cadencia en que los "Reds" iban llegando cada vez con más peligro a la portería francesa.
Babel, que cuajó un excelente partido, pudo sentenciar el encuentro cerca del minuto 80, cuando remató un rechace a bocajarro que se estrelló contra Mandanda.
Los ingleses se pudieron arrepentir de no haber atado el partido cuando el Marsella acarició el empate en los últimos minutos.
Primero, el senegalés Mamadou Niang no supo convertir en gol un buen centro por la derecha de Karim Ziani, en el 89, poco antes de que el mismo delantero marsellés gozase de otra ocasión en el descuento que también supo atajar Pepe Reina y que dejó a los franceses sin un caramelo que estuvieron cerca de llevarse a la boca.

miércoles, 30 de abril de 2008

Liga de Campeones | Chelsea 3 - Liverpool 2 Drogba lleva al Chelsea a Moscú


El golpe de mala suerte de Riise en en el partido de ida convirtió la vuelta en Stamford Bridge en una empresa más que complicada para el Liverpool. Además del resultado cosechado en Anfield, las estadísticas no eran muy favorables para los de Benítez: once partidos de Champions llevaba el Chelsea sin perder en su estadio y ni un solo gol había logrado el "Spanish Liverpool" en el feudo de los "blues". Drogba, Torres y el miedo a perderse la final por acumulación de amonestaciones eran las claves del partido. El premio, la gran final de Moscú.
El partido comenzó con los dos onces de gala sobre el césped, a excepción del lesionado Fabio Aurelio, y con un carrusel de imprecisiones que convirtieron los primeros minutos de partido en un toma y daca por parte de ambos conjuntos por hacerse con el dominio del balón. Entre tanto, llegó el primer destello de calidad de Gerrard, que habilitó con un preciso pase en profundidad a Torres. Cech, muy atento, acertó a despejar el disparo del delantero español. La ocasión de los visitantes sirvió para que el Chelsea pusiese más atención en defensa, hasta ese momento algo descuidada.
Rebasado el cuarto de hora de partido ambos equipos se asentaron definitivamente en el campo dando paso a un fútbol muy táctico. Fue entonces cuando los "blues" gozaron de su primera ocasión clara. Si antes fue Gerrard, ahora le tocó exhibirse a Lampard. El centrocampista local sirvió un perfecto pase a Drogba que le dejó sólo ante Reina, pero el africano cruzó demasiado.
La adelantada línea defensiva del Chelsea redujo los espacios al Liverpool y obligó a los de Benítez a buscar las bandas y la velocidad de sus delanteros como único recurso para acercarse al área de Cech. En esas estaban los visitantes cuando Kalou ganó la espalda a Arbeloa. El disparo del marfileño fue repelido por Reina, que no pudo hacer nada contra el misil lanzado por Drogba tras el rechace.
El panorama se ponía complicado para los "Reds": el marcador en contra, el rival presionando hasta la saciedad y Stamford Bridge convertido en un hervidero. Benítez tenía trabajo para el descanso. Su equipo estaba tocado y no era capaz de encontrar la forma de visitar las inmediaciones del área rival.
El Liverpool se lanza a por la igualada
Sin cambios, bajo un auténtico diluvio y con una ocasión inmejorable para el Liverpool comenzó la segunda mitad. Una jugada ensayada de los de Benítez estuvo cerca de significar el empate pero, una vez más, Cech resultó decisivo al despejar el disparo de Kuyt.
Los de Anfield, conscientes de lo que había en juego, saltaron al césped decididos a lograr el gol del empate lo antes posible mostrando un fútbol más vertical que el del primer tiempo. Mientras tanto, el Chelsea esperaba bien replegado en su zona defensiva y sin renunciar al ataque. Un disparo de Lampard desde la frontal fue atajado sin problemas por Reina, en el que fue el primer intento "blue" tras el descanso.
Tras la oleada ofensiva del Liverpool, las fuerzas se igualaron de nuevo. La posesión del balón era para los "Reds", pero la excelente colocación de los hombres de Avram Grant anulaba cualquier intento de los visitantes.
Un Torres estelar fuerza la prórroga
El partido estaba dormido, el Liverpool sin ideas y el Chelsea esperaba sentenciar a la contra, pero entonces apareció la estrella de los de Anfield: Fernando Torres. El delantero de Fuenlabrada, desaparecido durante gran parte del encuentro, supo resolver a la perfección una excelente jugada individual de Benayoun para igualar la eliminatoria.
Comenzaba entonces un nuevo partido de algo menos de treinta minutos en el que estaba en juego una plaza en la gran final de Moscú. Essien pudo poner por delante al Chelsea tras una rápida jugada individual, pero acabó estrellando el balón en el lateral de la portería de Reina. A pesar de esto, el gol de Torres asustó al Chelsea, que se mostró acogotado hasta el pitido que indicó la llegada de la prórroga.
Locura en el tiempo extra
En los primeros minutos del tiempo añadido el Liverpool gozó de dos ocasiones casi consecutivas para dejar helado Stamford Bridge. Los de Benítez perdonaron y lo acabaron pagando. Las gradas del estadio "blue" estallaron cuando Essien batió con un cañonazo a bocajarro a Reina, pero Roberto Rosetti, con una actuación excelente, anuló el tanto por fuera de juego de Drogba, que estorbó a Reina en la jugada.
La siguiente jugada resultó decisiva en el partido y en la eliminatoria. Hyypia derribó de forma clara a Ballack dentro del área. Lampard tomó la responsabilidad y no falló. Con el marcador en contra los de Benítez comenzaron a dejar espacios, lo que aprovechó su rival en la primera oportunidad que tuvo para certificar de forma definitiva su pase a la final de Moscú. Una jugada enlazada a la perfección por los "blues" acabó significando el segundo tanto de Drogba y la sentencia de la eliminatoria.
El segundo tanto de los "Reds", conseguido en los últimos minutos del encuentro por Babel con la ayuda de Cech, hizo mantener la esperanza al "Spanish Liverpool" hasta el último suspiro.
El Liverpool de Fernando Torres y Rafa Benítez se queda a las puertas de la final de la Liga de Campeones. El Chelsea, que no fue mejor pero sí mas efectivo, será el rival del Manchester el día 21 de Mayo en Moscú.

tomado de www.as.com

El Chelsea jugará la final de la Champions contra el Manchester de Tevez

Le ganó al Liverpool, de Mascherano, por 3 a 2, en el alargue. En los 90 minutos habían empatado 1 a 1. Drogba (2) y Lampard, de penal, anotaron para el vencedor, mientras que Torres y Babel hicieron los tantos visitantes
El Chelsea se clasificó para la final de la Liga de Campeones de Europa al vencer este al Liverpool, del argentino Javier Mascherano, por 3 a 2 en el Stamford Bridge.El 21 de mayo, en Moscú, Manchester United, con Carlos Tevez, y Chelsea, jugarán la final.Chelsea comenzó ganando con gol de Didier Drogba a los 32 minutos del primer tiempo, mientras que Liverpool puso las cosas como al principio por medio del "Niño" Torres, a los 18’ del complemento.Fueron al alargue y Chelsea, con goles de Lampard, de tiro penal, y otra vez de Drogba, pusieron el tablero 3-1, pero Babel, también en el suplementario, anotó el descuento.El ganador de la serie se medirá en la instancia decisiva frente al Manchester United de Carlos Tevez, que el martes pasado venció al Barcelona por 1 a 0, con gol de Paul Scholes.Chelsea: Cech; Essien, Carvahlo, Terry y Ashley; Ballack, Makelele, Lampard y Joe Cole; Drogba y Kalou. DT: A. Grant.Liverpool: Reyna; Arbeloa, Carragher, Skatel y Riise; Xavi Alonso y Mascherano; Kuijt, Gerrard y Benayoun; F. Torres. DT: R. Benítez.

martes, 29 de abril de 2008

Champions | M. United 1 - Barcelona 0

Se acabó el sueño de Moscú
El Barcelona volvió a jugar mejor que el rival y tuvo al Manchester a su merced. Una vez más el equipo hizo gala de una preocupante falta de gol. Un gan tanto de Scholes al cuarto de hora clasifica a los ingleses.
El Manchester United es el primer equipo clasificado para la final de Moscú, que será plenamente inglesa. Old Trafford ha sido demasiado obstáculo para el sueño del Barcelona en esta Champions, y de paso confirma, por si había alguna duda, el final de un ciclo en 'Can Barça'. El conjunto de Frank Rijkaard, que ha caído con la cabeza alta, no ha podido finalmente salvar la desastrosa temporada con el mayor de los títulos. Lo peor es que queda la impresión de que la situación actual podía haberse evitado si la plantilla hubiera mostrado durante toda la temporada la actitud y el juego desplegados en los dos encuentros de semifinales.
El conjunto español salió al césped con las ideas claras, sabiendo lo que tenía que hacer. La posesión del balón, su mayor virtud, quizás la única a día de hoy, debía convertirse en su mejor defensa. Y lo fue durante el primer cuarto de hora, en el que el balón fue claramente blaugrana. El Barcelona se acercó con cierto peligro al área de Van der Sar, incluso reclamó un dudoso penalti sobre Messi que Herbert Fandel señaló fuera del área.
Cierto es que el United no era el mismo del encuentro de ida. Aunque no había tenido oportunidad de desarrollar su juego, aguardaba el más mínimo despiste del rival, se notaba en la actitud, como un perro que enseña los dientes antes de atacar. En el minuto 14 el Barcelona hizo el movimiento en falso en forma de asistencia de Zambrotta a Scholes, y éste asestó una dentellada mortal. El disparo del genial mediocentro inglés se coló sin oposición en la escuadra izquierda de la portería de Valdés. Merecidísimo premio para un gran jugador al que da la impresión de que se le valora más fuera que dentro de la islas.
El tanto hizo que los roles se cambiaran. En lo esencial, el choque no era tan diferente. El Barcelona seguía necesitando sólo un tanto para clasificarse, pero sobre el césped no era tan sencillo mantener la calma. El Barça pasó a ser el que no encontraba su sitio sobre el campo, el que no entendía lo que pasaba, y esos fueron los peores minutos de la primera mitad para los de Rijkaard. El United puso cerco al marco visitante y a punto estuvo de marcar el segundo en un remate de Park a pase de Ronaldo, pero el balón se fue desviado.
Una vez pasados los minutos de tremendo agobio, el Barcelona volvió a ser que llevaba la manija del encuentro, y llegó también la mejor ocasión hasta ese momento en un remate de Messi, tras una buena jugada individual, que Van der Sar se encargó de despejar. Más tarde Deco lo volvería a intentar con un disparo desde la frontal que se iba desviado. La defensa inglesa hacía aguas por demasiados sitios, lo que evidenciaba aún más la falta de gol barcelonista. El encuentro comenzaba a parecerse sospechosamente al de la Roma, que pudo hacerle varios goles en este estadio al United, y terminó derrotado gracias a la pegada del rival.
Faltó el gol
La segunda parte comenzó también con polémica, aunque el United apenas reclamó un claro penalti de Milito sobre Ronaldo a la salida de un corner. El encuentro no tenía un dominador claro. Las llegadas se repetían en una y otra área, aunque eran las del Manchester las de mayor peligro. El Barcelona seguía pagando los errores de la primera mitad. Sus ataques eran terriblemente previsibles, buscando siempre el centro, abandonando la opción de las bandas desde el principio (por el desastroso partido de Abidal entre otras cosas). Con Eto'o irreconocible, lento de movimientos e ideas, desacertado en el pase y en el remate, e Iniesta casi desaparecido, el único halo de esperanza era que una de las arrancadas de Messi llegara a buen puerto o que Deco enganchara un buen disparo desde lejos. El portugués se había echado el equipo a las espaldas y volvía a demostrar el gran jugador que es.
El encuentro comenzó a coger un ritmo frenético. Cualquiera de los dos podía haberse adelantado en el marcador. Rijkaard decidió darle más pegada al equipo con la entrada de Henry por Iniesta en el 61. Las transiciones eran cada vez más cortas. Los toques justos para llegar al área rival y buscar una buena posición de disparo. Entre tanto frenesí, Touré realizó una dura entrada sobre Park Ji-Sun que le valió la amarilla, lo que le impediría jugar en Moscú si se lograba el pase.
Con el paso de los minutos el Manchester, que seguí teniendo tanto miedo al oponente como el Barcelona, fue echándose para atrás. Una reducción de espacios muy perjudicial para un Barça al que últimamente no se le da nada bien atacar en esas condiciones. En efecto el Barcelona incrementó el acoso sobre el marco inglés, pero las ocasiones no llegaron. Con el corazón en un puño se mantuvo el 'Teatro de los sueños' hasta que el colegiado certificaba con su silbato el pase del United a la final del 21 de mayo en Moscú.
tomado de www.as.com

miércoles, 23 de abril de 2008

Liga de Campeones | Liverpool 1 - Chelsea 1 El Liverpool puso los goles


El tanto de Kuyt quedó anulado al final con el de Riise en propia meta. Torres lo intentó, pero Cech lo evitó. El desenlace, el miércoles en Stamford Bridge

Lo que echamos de menos anoche en el Liverpool-Chelsea fue al Arsenal. Toda la emoción y la intensidad que se vivió en Anfield hace sólo catorce días con la visita de los chicos de Wenger se cambió por un partido táctico. En apenas dos semanas hemos pasado de ver a dos equipos dar espectáculo sólo con movilidad y derroche a todo lo contrario.
La culpa es más del Chelsea que del Liverpool, pero es cierto que a Benítez tampoco hace falta que le provoquen para que tire de pizarra. No hay que reprochárselo. Este partido empezó anoche, pero no terminará hasta el próximo miércoles. Es un partido de 180 minutos y hay que hacer cálculos. ¿Si no los hago yo, le pido a Carragher que los haga él? debe pensar Rafa. Y tiene razón. Porque la presente es la tercera semifinal de la Champions entre ambos equipos y en las dos ocasiones anteriores todo estuvo muy justo. Demasiado. Tanto que con sólo tres goles en cuatro partidos se decidieron los pases. Y si ambos se los llevó el Liverpool fue gracias a las cuentas de Rafa Benítez, un entrenador que no regala partidos.
Esta eliminatoria lleva el mismo camino. Máxima igualdad. Si el Chelsea fue capaz de evitar la derrota en el último minuto gracias a la jugada desgraciada de Riise, que marcó en propia puerta, también el Liverpool puede ganar en Stamford Bridge. Pero ojo que no es moco de pavo. Porque el Chelsea sigue siendo el mismo bloque que intimidó con Mourinho. En realidad lo único que ha cambiado en el equipo son las ruedas de Prensa, que sin el portugués son más tranquilas.


Presión.
El gol de Kuyt con el que se adelantó el Liverpool llegó muy al final de la primera parte, un período de tanteo. Poco fútbol y mucho miedo. Torres sólo dispuso de una ocasión. Gerrard le dejó un balón magnífico en el área, pero al Niño le sobró un toque en el control. Justo fue lo que aprovechó Cech para despejar el remate.
Carvalho y Terry sujetaron bien anoche al delantero español, que además recibió golpes, patadas y hasta una colleja del central portugués. Lo notorio es que ni se quejó ni hizo aspavientos. En Liverpool no sólo va a aprender inglés...
La segunda parte se debería parecer a lo que imaginamos que será el partido de vuelta. Con el golito de Kuyt el Liverpool se encontró cómodo para jugar a la contra. Y fue lo que hizo. Le dio al Chelsea el balón y el campo. Y permitió que el rival llegara mucho y bien a los dominios de Reina, que si hubiera tenido pelo en la cabeza lo hubiera perdido por los sustos que se llevó en esa segunda mitad.
Si el Chelsea no marcó fue porque estaba sin puntería. Pero la que le faltó a Drogba la puso Riise. Para su propia desgracia goleó en propia puerta a Reina en el último lance del partido, cuando ya no había en la calle coches en doble fila. Y con ese golito caído del cielo el Chelsea se encontrará el miércoles tan a gustito como el Liverpool en la segunda parte de anoche... hasta el remate de Riise que vino precedido de dos paradones de Cech, uno a tiro de Gerrard y otro a remate de Torres. El desenlace, el miércoles próximo en alta definición, por Canal+.

El crack
Cech Con dos paradones, a Torres y Gerrard, salvó de la derrota a su equipo en la recta final del partido.

¡Vaya día!
Riise Trató de despejar en plancha en el área pequeña, lance que acabó en gol en propia puerta.

El dandy
Xabi Alonso Hizo un gran trabajo en el centro, pero destacó aún más por sus pases largos a Torres y Kuyt.

El duro
Carvalho Dio muchas patadas, sobre todo a Torres, y no contento con eso también repartió dos codazos.

martes, 22 de abril de 2008

Liga de Campeones | Liverpool 1 - Chelsea 1 Stamford Bridge decidirá el finalista


Gran partido el vivido en Anfield, con solamente dos tantos, pero podían haber sido muchos más. Curiosamente los goleadores fueron todos del Liverpool, primero se adelantaron los locales por Kuyt y cuando todos veían clara ya la derrota del Chelsea, llegó el despeje de cabeza de Riise que batió a Reina sin poder hacer absolutamente nada.
De esta forma el equipo londinense parece romper una negativa racha que le impedía sacer buenos resultados en Anfield. Y lo que iba a ser otro alarde de grandeza europea del equipo de Rafa Benítez terminó con un empate que deja todo muy abierto.
Salió el Chelsea mucho mejor en los primeros minutos (lo que luego se vería como un espejismo) pero tras la salida en tromba de los londinenses reaccionaron los de Rafa Benítez y empezaron a controlar el partido. La batalla se libró en el mediocampo pero el mayor susto se lo llevó el Chelsea en el minuto trece cuando Kuyt casi bate a Cech.
Tablas en el marcador, pero mejor asentado el Liverpool que el Chelsea. Gerrard se movía muy bien entre líneas y volvía loco a Makalele que le perseguía por todo el campo. Al cuarto de hora un centro de Fabio Aurelio a Babel, que no controló, se convirtitó en un preciso pase a Torres que desaprovechó por no esperar tal regalo de la defensa visitante.
No se amilanó el Chelsea, y Lampard sacó a relucir su pierna y dio un pase a Drogba en el lateral del área grande y el este dio el pase de la muerte al área pequeña al que Joe Cole no pudo llegar a remachar. Benítez anotaba todo en la libreta ya que no había un dominador claro del encuentro.
Con estos sustos, los laterales visitantes prefirieron momentáneamente permanecer más por su campo y dejar la creatividad a Ballack y Lampard. Cuando se llegaba a la media hora Drogba cayó en el área 'red' pero Konrad Plantz no pitó nada, porque no hubo nada punible.
Justo instantes después Gerrard habilitaba a Torres, pero el 'Niño' al colocarse el balón dejó que se colocara mejor en su salida Cech y el portero checo despejó su disparo. Benítez salió del banquillo porque pensaba que llegaba el gol de los suyos.
Esto animo a los locales a continuar en su empeño por adelantarse en el mercador. Tuvo varias ocasiones más pero el balón no entraba. Sino era por fallo propio era porque el Chelsea salvaba como podía el peligro. Como por ejemplo, la que mandó a córner Ballack cuando Cech salió mal y Xabi Alonso estaba sólo para cabecearla. O la de Carvalho al pase de la muerte de Kuyt a Fernando Torres.

Mazazo al borde del descanso
Lo mejor que le podía pasar a los hombres de Avram Grant era que llegara el descanso porque el Liverpool le tenía metido en su campo y el último cuarto de hora había sido el peor de sus hombres. Pero justo al final, un error de Lampard al bordel área, que perdió la pelota tontamente, lo aprovechó Mascherano para dejar un balón bombeado al que Makelele no entró al cien por cien y Kuyt, sólo, bate a Cech. Gol tonto, pero en la Liga de Campeones cualquier error se paga caro a estas alturas de competición.
La segunda mitad comenzó con una guerra de guerrillas, con muchas pequeñas batallas en todo el terreno de juego, con un partido más alocado y con los dos equipos imponiendo un mayor ritmo e ímpetu. Una vez más parecía que el Liverpool era el mayor beneficiado. Tuvieron varias ocasiones y jugadas de gran peligro que no se materializaron.
La lástima era ver que los peloteros del Chelsea no creaban ocasiones y que parecían empantanados, especialmente Ballack, desaparecido y errático casi todo el partido. Lampard pareció que pagó el error en el gol y que estuvo toda la semana pendiente de la enfermedad de su madre, aunque mejoró algo la última media hora. El que sostenía el equipo atrás era Carvalho y no Terry, además el central cumplía cincuenta partidos en Liga de Campeones.
Drogba se desesperaba sólo arriba, intentando controlar balonazos y despejes. Parecía increíble que con el centro del campo que tiene el Chelsea no jueguen casi nada. Pero siempre respondían los 'reds' a las tímidas llegadas del delantero de Costa de Marfil y babel casi sentencia el encuentro.

Lesión de F. Aurelio y reacción del Chelsea
Benítez se encontró en el minuto sesenta con la lesión de Fabio Aurelio y lo que pareció un simple cambio se convirtió en un pequeño problema. El entrenador español lo corrigió como una pieza sin más, le sustituyo por Riise y la máquina 'red' siguió su curso pero justo en esos minutos, el Chelsea espabiló y tuvo dos ocasiones muy claras. La primera de Ballack y la segunda de Kalou.
El nuevo arreón 'blue' no pareció ser suficiente para empatar pero al menos evitaron que les llegara otro gol, que les hubiera puesto cuesta arriba las semifinales. Benítez se decidió porque Babel descansara y saliera Benayoun. Se noto y mucho el que Lampard tomará las riendas del equipo otra vez.
En el minuto ochenta y cinco Gerrard se sacó una jugada de chistera que decidió finalizarla él y su disparo lo despejó Cech con muchos problemas. Una vez Gerrard vió el desmarque de Torres pero este no fue su noche. Se le quedó el balón atrás cuando se iba en carrera. Una pena, porque el español buscó el gol pero no lo consiguio. Casi acto seguido volvió a tener el ex rojiblanco una nueva oportunidad pero Cech detuvo el disparo a bocajarro del delantero local.
Y cuando nadie daba un duro por los 'blues' llegó Riise a despejar un balón al área pequeña de cabeza y marcó en propia puerta sin que nadie en Anfield se lo pudiera creer. Increíble pero cierto, cuando lo normal es hablar de que las sustituciones cambian los partidos, generalmente para bien, esta noche podemos decir, que aunque involuntariamente, ha sido para mal. Además imaginamos que la libreta de Benítez estará repletas de anotaciones por la escasa renta que hubo arriba. Stamford Bridge decidirá en una semana quien es el finalista.

viernes, 18 de abril de 2008

Torres puede igualar mañana el récord de Van Nistelrooy


Torres suma 22 goles en la ''Premier'' por los 23 que logró el holandés, hasta ahora el debutante extranjero más goleador

El delantero madrileño del Liverpool, Fernando Torres, podría igualar o superar mañana el récord que ostenta el ariete holandés del Real Madrid de ser el debutante extranjero más goleador en la ''Premier League'', aunque quizá tenga que aplazar su consecución si su entrenador, Rafa Benítez, decide darle descanso.
Torres, en una campaña espectacular suma 22 tantos en 31 partidos de la ''Premier'' y un total de 30 en todas las competiciones, y aún tiene por delante cuatro jornadas para igualar o superar a Van Nistelrooy, que en su estreno en el Manchester United, en la temporada 2001-02, consiguió 23 goles en 32 partidos de liga (cuatro de penalti) y un total de 36 en todas las competiciones.
El holandés, que llegaba procedente del PSV como apuesta personal del escocés Alex Ferguson, pese a haber sufrido problemas de rodilla, demostró su categoría en las cinco campañas que estuvo en Old Trafford, y tampoco defraudó con su fichaje por el Real Madrid. Ahora, Torres, llamado a ser la gran esperanza del Liverpool y la estrella del futuro, salvo que las deudas y los problemas entre los dueños lo impidan, tiene a tiro superar al madridista, aunque es posible que no pueda hacerlo mañana, ya que el duelo de la próxima semana ante el Chelsea, en la ida de las semifinales de la Liga de Campeones es decisivo.
Sin embargo, Rafa Benítez no quiere que el equipo se relaje en la ''Premier League'', ya que debe consolidar la cuarta plaza del acoso del Everton, que ayer perdió ante el Chelsea, en partido adelantado de la jornada de este fin de semana, y está a cinco puntos de los ''reds''. "Pensaremos en el Chelsea, pero para nosotros es también muy importante estar entre los cuatro primeros y creo que tendremos suficiente energía para el partido del martes. A veces no es fácil para los jugadores concentrarse con la ''Champions'' tan cerca, pero sabemos la trascendencia del duelo de mañana y debemos estar concentrados", explicó Benítez.
Así, no dio pistas sobre si alguna de sus estrellas tendrá descanso ante el Fulham mañana. "Estarán concentrados y espero que podamos hablar de victoria en ambos partidos", indicó. Además de por interés propio, tampoco el Liverpool puede dejar de prestar atención a su viaje de mañana a Londres por el resto de equipos que se juega el descenso, situación similar a la de la campaña pasada, cuando los de Benítez visitaron al Fulham tras ganar al Chelsea en la ''Champions'' y perdieron 1-0, resultando que casi concedió a su rival la salvación.